un coche de 2.277.000 abalorios y 9.000 horas de dedicación

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El Volkswagen Beetle (Tipo 1) ha sido durante mucho tiempo un clásico de culto que sigue a muy pocos. Su primera generación estuvo a la venta durante más de 60 años (1938-2003), tiempo en el que se vendieron más de 20 millones (21.529.464) de estos pequeños “escarabajos”. Y si bien han sido lanzadas multitud de versiones y ediciones especiales, pocas llamarán tanto la atención como esta. Presentamos al Volkswagen Beetle “Vochol”, el coche que lleva la complejidad y la artesanía a otro nivel.

Para empezar, el nombre “Vochol” es una combinación de “vocho”, un término común para los Beetle en México, y “Huichol”, otro nombre que se refiere al grupo indígena de Wixárika, en los estados occidentales de Nayarit y Jalisco, en México. Separados del lado del país más moderno por las montañas de la Sierra Madre, los artistas huicholes han conservado varias tradiciones precolombinas a lo largo de los siglos, incluido su trabajo con abalorios decorativos. Esta unidad de 1990 en concreto ha sido adornada con más de dos millones de esas brillantes piedras.

Originalmente, los huicholes usaban abalorios hechos de semillas, conchas y otros materiales de origen natural para adornar joyas, cráneos de animales, cuencos y máscaras. Hoy día, su trabajo incorpora cuentas de vidrio o plástico de colores, que representan patrones geométricos y escenas de animales y cultivos. En 2010, una combinación de organizaciones públicas y privadas encargó la creación del “Vochol” con el objetivo de crear una obra de arte con técnicas populares en un lienzo moderno, demostrando las tradiciones de las comunidades indígenas locales.

Un equipo de ocho artistas de dos familias huicholes trabajó durante ocho meses para decorar el chasis y el interior del Beetle, cubriendo meticulosamente todas las secciones del coche con resina y aplicando los abalorios en elaborados patrones. También hay impresos símbolos que rinden homenaje a la cultura huichol, desde los espejos exteriores hasta los asientos y el volante. El producto final es un diseño que no solo decora, sino que expresa las creencias espirituales de un pueblo con una gran historia detrás. Ello se puede percibir en algunas partes del coche.

En el capó, dos serpientes en las nubes representan la lluvia. Los lados, por otra parte, a ciervos, escorpiones, pájaros y flores de peyote, todos símbolos en la cultura y espiritualidad huicholes. En el techo, un gran sol simboliza la unión entre humanos y dioses, y un par parejas de águilas de dos cabezas ofrecen protección a los pasajeros. Una imagen de un chamán conduciendo una canoa adorna la parte trasera, mientras que las frases “200 años de la Independencia” y “100 años de la Revolución Mexicana” están escritas en el idioma wixárika a lo largo de las aletas.

En total, los artesanos utilizaron alrededor de 2.277.000 abalorios y totalizaron más de 9.000 horas de trabajo. El Volkswagen Beetle “Vochol” es quizás la pieza más grande jamás creada con abalorios huicholes, por lo que sería una suerte poder verla en persona. La obra se dio a conocer en Guadalajara, México, y luego se presentó en la Ciudad de México para acabar embarcándose en una gira internacional por Estados Unidos, Europa, Asia, América del Sur y el Medio Oriente. Cuando no está prestado, el “Vochol” reside en el Museo de Arte Popular de Ciudad de México.

Fuente: Volkswagen

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